Publicado en Rutas N°38
Monasterio de Santa Catalina: La Ciudad Secreta de Arequipa
Fundado en 1579, este monasterio dominico funcionó como una ciudad dentro de la ciudad durante casi 400 años. Hoy es Patrimonio de la Humanidad y uno de los destinos más enigmáticos de América del Sur.
Grupo Editorial Kamil 8 Min Lectura

A pocos pasos de la Plaza de Armas de Arequipa, detrás de una fachada de sillar que apenas insinúa lo que guarda, se extiende un mundo silencioso de 20,000 metros cuadrados: el Monasterio de Santa Catalina de Siena. Un recinto que, durante casi cuatro siglos, fue testigo de siglos de historia, fe, aislamiento y poder femenino.

La historia comienza en el siglo XVI, cuando la obra quedó a cargo de Doña María de Guzmán, viuda de Diego Hernández de Mendoza, una mujer hermosa, rica y joven que no tuvo hijos. Doña María decidió ceder todos sus bienes para financiar la construcción del monasterio y, en 1580, vistió los hábitos para recluirse en él.
Lo que hace único a Santa Catalina es que no es simplemente un edificio religioso: es una ciudad en miniatura. Tiene sus propias calles —la calle Sevilla, la calle Zela, la calle Mercaderes—, plazas, casas, patios, cocinas, un lavadero, un cementerio y hasta un sistema de agua potable.
En el año 2000, la Unesco declaró al centro histórico de Arequipa como Patrimonio de la Humanidad, y Santa Catalina fue reconocida como una de las joyas coloniales mejor conservadas de América. Más de 300,000 personas al año recorren sus calles internas, donde el tiempo parece haberse detenido.
Un Símbolo que Sobrevive
En un mundo de velocidad, ruido y superficialidad, Santa Catalina se levanta como un recordatorio del valor del tiempo lento, la introspección y la historia. Su presencia es testimonio de la capacidad de Arequipa para proteger su alma más antigua.

Publicado en
Revista Rutas Edición N°38
Arequipa patrimonial en una misma edición: lo mejor de la Ciudad Blanca.
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